«Ya no estamos en el instituto» La llegada a la Universidad de las series adolescentess

La gran mayoría de las series de adolescentes se centra en la vida estudiantil, sobre todo en el instituto. Pero los alumnos crecen, pasan de curso y acaban graduándose. Cuando esto ocurre, hay varias tácticas a llevar a cabo, una puede ser prolongar la estancia en el instituto de maneras diversas, repetir curso, cambiar el calendario de la trama o una mucho más radical, la de cambiar de generación. No son pocos los que optan por esta última práctica, y es que muchas series han fracasado a la hora de mudarse a la Universidad.

Entre los cambios generacionales, nos encontramos con ejemplos como la británica Skins (que ya lleva tres generaciones distintas) y las españolas Al Salir de Clase y Compañeros. De estas la única que no consiguió su cometido fue Compañeros, Skins parece seguir interesando a la audiencia y Al Salir de Clase se las ingenió para el cambio generacional fuera lento y sutil, aunque las tramas de ésta cada vez se volvieron más rocambolescas.

Sin embargo la serie juvenil One Tree Hill optó por un salto en el tiempo, y si al final de la cuarta temporada nos despedíamos con la graduación de Lucas Scott y compañía, al principio de la quinta temporada, ya habían pasado cinco años en los cuales cada uno había vivido diversas experiencias. Mientras Lucas escribía un libro, Brooke era la editora de una revista, Peyton realizaba practicas en una discográfica y el matrimonio de Nathan y Haley intentaba luchar por la recuperación de Nathan. Es un camino interesante, se ahorran los años universitarios en los que las tramas quizás poco iban a diferenciarse de las de las anteriores temporadas, y así nos mostraba a los jóvenes de One Tree Hill como unos adultos con problemas más serios que los de ¿a quién elijo a la rubia o a la morena?

De las series que se arriesgaron a matricularse en la Universidad, pocas llegaron a último curso, al menos en lo que se refiere a las calificaciones, porque si hay series que aguantaron durante varias temporadas, lo que sí es cierto es que no consiguieron captar el mismo interés que cuando eran unos colegiales. De los fracasos más sonados, se habla mucho de Salvados por la campana, la serie protagonizada por Zack Morris, tan sólo consiguió una temporada más, aunque para alegrar a los fans de esta serie, al menos acabó con la dichosa boda entre Zack y Kelly. El problema de los años universitarios de esta serie puede ser debido al cambio de actores, ya que se echa de menos a varios compañeros de Bayside, y los nuevos no saben rellenar el hueco. Argumentalmente además, pocos cambios se ofrecen de las anteriores temporadas, los personajes físicamente son más mayores pero parecen estancados en los quince años. Salvo la historia entre Kelly y su profesor y la pedida de mano de Zack a Kelly, pocas novedades.

Curiosamente, esta misma serie optó por un cambio generacional en el instituto cuando los anteriores ya habían finalizado la temporada final universitaria. Poco duró y pocos la recuerdan, pero a aquellos que les pique la curiosidad, pueden ver a la hermanísima de Chuck Bartowski en la serie.

Otro suspenso vergonzoso sufrieron los de Yo y el mundo, y es que si la serie ya en sus años de instituto era demasiado infantil al pasar a la universidad, estos pecaron de querer abarcar mucho y nuestro pequeño Cory de ser un pequeño granuja, al estilo Bart Simpson, se convierte de repente en un chico responsable y hasta marido en apuros. Por su parte Sabrina, la de Cosas de brujas (cuando Antena 3 tenía la manía de añadir lo de cosas de a todas sus series extranjeras) también se graduó y aunque la magia seguía siendo el tema central de la serie, se recuerda más su época en el instituto que es cuando ella era más novata en esto de la magia, aunque de sus años universitarios nos queda su querido novio Josh, aunque sus compañeros de piso no aportaron mucho (salvo para decir: !vaya cómo ha cambiado Punky Brewster¡) y se echaba de menos al simplón de Harvey que regresó para el final de la serie y rescatar a Sabrina del error de casarse con el hombre equivocado.

The OC es otra que sufrió del síndrome de fracaso universitario, sobre todo si encima tenemos que añadir la pérdida del personaje de Marissa Cooper, que aunque era insoportable, no se puede negar que era la que daba un poco de vida a la serie. Aunque gracias a esta temporada descubrimos a Taylor y a una Summer concienciada con el medio ambiente, algo que sorprende bastante de la chica superficial de las primeras temporadas.

Luego tenemos algunos aprobados por los pelos, como es el caso de Sensación de vivir que durante su cuarta temporada se adentró en la vida universitaria sin perder las historias de siempre y dando a sus personaje mayores intereses que ya no sólo se centraban en los líos de faldas y pantalones, así teníamos a Brandon metido en política y periodismo, todo un acierto en la evolución del personaje y a Brenda aspirando a ser actriz, pero con la marcha de esta al final de temporada (por la razones que todo el mundo conoce) la quinta temporada se llenó de nuevas caras y de argumentos más novelescos y morbosos porque ¿cuántos se engancharon a las drogas a partir de ahí? Los nuevos personajes eran poco interesantes y la gran mayoría pasan ahora desapercibidos porque a la hora de recordar la serie todos pensamos en el grupo de las primeras temporadas pero ¿alguien se acuerda de Valerie, de Noah o de Ray? Este último hasta había sacado algunos discos.

Dawson Crece siempre ha sido la serie favorita de la crítica en lo que se refiere al retrato de la adolescencia (y por qué no decirlo, también la mía) pero sus dos últimas temporadas en la universidad fueron bastante regulares y es que Dawson que obviamente era el personaje protagonista, perdía todo su interés y la historia se centraba más en su alma gemela, Joey Potter. Joey que siempre había sido una chica compleja y diferente a todos los personajes femeninos de la televisión, dado que no era una chica perfecta, era antipática, insegura y su familia era de lo peorcito del pueblo con su padre en la cárcel, toda la rabia que sentía por su vida y porque Dawson no se fijaba en ella la expresaba a base de comentarios sarcástico que la conviertieron en uno de los personajes más inteligentes de las series juveniles, pero la chica se atontó con la llegada a la universidad, ahora era la típica niña mona americana, todo le salía perfecto y hasta tiene un pequeño encuentro con un profesor, pero lo que hacía único a ese personaje desapareció por completo. Los únicos que consiguieron estabilizarse fueron Pacey y Jen, aunque Pacey tuvo algunos altibajos en su personalidad que fueron recuperados cuando Kevin Williamson, creador de la serie volvió para el final de la serie, y a pesar de que enmendara un poco las cosas con este, el hecho de que matara a Jen sigue doliendo bastante.

Y con un cinco también acabaron Buffy y Smallville, porque aunque ambas series siguieron durante muchas temporadas más después de dejar el instituto, ambas tuvieron que dejar de lado un poco la vida universitaria para centrarse en temas más mitológicos de la serie, sobre todo parece que el aprobado más raspado se lo lleva Buffy que cuando llegó a la universidad en la cuarta temporada, fueron muchos los críticos que se desencantaron con la serie, aunque aquí el fallo fue la trama de la iniciativa que además de estar metida con calzador, la serie no contaba con un presupuesto tan grande como para llevar esta historia a buen cauce. Pero de esta temporada nos quedan grandes momentos como la inseguridad de Buffy al llegar, una imagen que quería describir los sentimientos de los recién llegados, la malvada compañera de piso, el silencio causado por The Gentlemen y el fin de temporada onírico. A partir de ahí, la serie se volcó más con la mitología de esta y los demonios, lo mismo que ocurrió con Smallville.

Y aunque todos consideran un fracaso estrepitoso la tercera temporada de Verónica Mars, que duró tan sólo un año universitario, yo le doy un aprobado y es que aunque los casos no tenían el mismo interés que en las dos temporadas anteriores, los personajes seguían manteniendo las mismas características que entonces. Aunque puede que aquí muchos opinen lo contrario (según he leído a muchos fans)

Asimismo hay algunas series que aprueban y hasta con nota alta, tenemos, por ejemplo, el caso de Las Chicas Gilmore cuyo paso a la universidad venía marcado desde el episodio piloto. Rory Gilmore vivía por el estudio y su sueño de entrar en Harvard, aunque al final se decanta por Yale. Y algo curioso en esta serie es que muy pocas veces cuando se trata de una serie sobre adolescentes, vemos que estos estudian pero la pobre de Rory más de una vez la hemos visto pasando las noches en vela haciendo trabajos y estudiando, es un milagro que no se volviera loca y que además de sacar las notazas que sacaba tuviera tiempo para enamorar no a uno, si no a dos chavales. La vida universitaria de Rory además planteó muchos más conflictos que dieron interés a la serie, como la crisis familiar con su madre o el desencanto con la universidad y su futuro como periodista, aunque claro está, al final todo ese esfuerzo da resultado.

Pero ¿Y si lo que no queremos es pasar por el mal trago del instituto? Para eso también existen soluciones seriéfilas. Felicity es una de ellas, a la protagonista la conocemos el día de su graduación cuando decide marcharse a estudiar a Nueva York para perseguir al chico de sus sueños, aquel que nunca le había hecho caso pero que le deja un mensaje enigmático en su anuario. De Felicity recuerdo más su corte de pelo y sus idas y venidas entre Noel o Ben, que cómo se las apañaba en los estudios. Y series más recientes la horrible Hellcats o  Greek que acabó hace unos meses y de la que podéis encontrar más información en este blog. Es una serie divertida que se centra más en la vida de juergas universitarias y las fraternidades, aunque en su última temporada todos los alumnos se ponen las pilas para poder graduarse y más de uno tiene que hincar los codos. La otra que queda es Community, que no es una serie adolescente pero cuenta la vida de aquellos universitarios que se las tienen que apañar en universidades cutres, aunque más que una universidad, Greendale parece un mundo alternativo porque ¿en qué universidad que se precie se hacen batallas de paintball?

Actualmente la serie Gossip Girl se encuentra matriculada en un nuevo curso universitario y ya son muchos los que dicen que ha perdido el interés, y la nueva versión de 90210 en unos meses serán los próximos novatos ¿aprobarán?

Fuente: http://www.buzzsugar.com/10-TV-Shows-Set-High-School-Tried-Switch-College-5994209?more=true

PD: Mi memoria seiéfila se resiente, gracias a Neko_90 por la rectificación en el nombre de Harvey

8 thoughts on “«Ya no estamos en el instituto» La llegada a la Universidad de las series adolescentess

  1. Muy buen análisis de la vida universitaria en las series de ficción. Debo decir que de la cuarta temporada de Buffy el mejor capítulo sin lugar a dudas fue The Gentleman, justamente un capítulo en el que apenas había diálogos. Las chicas Gilmore reflejaba muy bien la vida universitaria y los cambios que se producen en Rory, así como la incertidumbre y las dudas del futuro laboral (aunque la ultima temporada fue flojilla).

    ¡felicidades! 😉

  2. Pues muchas gracias, me alegro de que te haya gustado. Ha costado un poco escoger entre tanta foto y video, un día de esto me tengo que crear una base de fotos (estoy en ello). A mí de las Chicas Gilmore creo que me quedan episodios por ver, así que un día tendré que ponerme a ello.
    La entrada se me ocurrió porque hace unos días empecé a ver Saved By The Bell: The College Years, y madre de Dios que cosa más mala.

  3. Genial recorrido por la vida universitaria de los personajes americanos. Personalmente, la cuarta temporada de Buffy está infravalorada. Es cierto que es una temporada irregular pero a fin de cuentas tiene momentos muy buenos, como los que mencionas o ese agobiante cambio de cuerpo entre Faith y Buffy.
    El cambio generacional sólo funciona si los guionistas son verdaderamente buenos y tienen la agilidad suficiente de idear frescos y nuevos personajes lo suficientemente diferentes como para no caer en comparaciones. Particularmente a mí la tercera generación US me ha gustado, y mucho… A pesar de que también ha sido objeto de muchas críticas.

    1. La cuarta temporada de Buffy es una espinita que tienen clavada los guionistas, recuerdo que escuchando los comentarios del DVD hasta entonaron el mea culpa. Creo que llegados a un momento tomaron la decisión de abandonar un poco las tareas estudiantiles de los personajes y queda como ejemplo que los episodios mejores son los que no tienen nada que ver, como el que mencionas, que por cierto, se me había pasado añadir como uno de los éxitos de la temporada.

      Yo soy de las que los cambios generacionales me suelen doler bastante, me cuesta mucho admitir a personajes nuevos. Todavía no he visto las nuevas generaciones de Skins aunque tendré que ponerme un día.

      1. Es cierto MrJotaBe hace tanto que no le hago un repaso a Buffy que no me acordaba del cambio de cuerpo, esos capítulos fueron perturbadores de buenos! A pesar de esa cuarta temporada flojilla por eso de La Iniciativa y demás, tenía cosas buenas, no hay que olvidar el regreso de Spike con chip y aquel capítulo del conjuro de Willow donde Spike y Buffy se enamoran! jaja

  4. Genial repaso, con lo que me gustan las series teen ^^

    El cambio generacional es algo que no muchas series pueden permitirse. Skins puede hacerlo, ya no solo porque estamos acostumbrados, sino porque no es lo mismo despedirse de unos personajes tras 20 episodios, que tras 200 (como ocurre en las series de Antena 3).

    Y hablando de Antena 3 y formas de prolongar la estancia en el instituto… vale que no sea un instituto en sí, pero cuando en Un Paso Adelante repitieron de curso TODOS los alumnos de la academia de baile para alargar la serie una temporada más… eso fue mítico de lo cutre que era xD

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