Twitcamer Profesional: El voyeur 2.0

Me he hecho mayor. Así, de repente. De un día para otro. Vale que tengo 30 años desde enero pero no me he sentido mayor hasta ahora. He descubierto que ya no soy una moderna, que no entiendo las nuevas modas de Internet y que el mundo teenager actual me horroriza.

Hace unas semanas me escandalicé con unos adolescentes que llevaban condones en la mochila, escandalizar por no sé, la envidia quizás, de que posiblemente esos adolescentes ligaban más que yo. O tal vez porque al escuchar sus conversaciones de besugo me daba pavor que gente con un coeficiente intelectual tan bajo pensaran que eran responsables para practicar sexo por muy seguro que fuese.

Y ya este fin de semana mi adultez ha llegado a su cumbre, a ese momento madre que nos llega a todas alguna vez y acabas advirtiendo a los chiquillos de los peligros de allá fuera, del mundo y del Internet.

Me he adentrado en el mundo de la Twitcam, un poco por aburrimiento la verdad, pero al final me ha dado la idea para este artículo y me ha hecho reflexionar sobre la adolescencia, la madurez y la inseguridad de la red. Mi Twitcam la ha visto sólo tres o cuatro gatos mal contados y yo que me alegro por ello. Tres de esos gatos eran personajillos de Twitter de los que desconfiar; uno con cara de huevo, nombre raro y faltas de ortografía, otros tres eran twitcamers profesionales. Personajes que van de twitcam a twitcam de jovencitas a saber con qué intenciones.

Tras una serie de preguntas donde intentaba descubrir el por qué de este chat en video, decidí mirar en otros y para mi horror, sólo encontraba adolescentes. Que yo soy muy partidaria de potenciar el uso de las tecnologías a los jóvenes, de que usen Internet, de que se creen blogs…pero claro, es que yo en su día, fui una adolescente con cerebro. La mayoría no lo son y no conocen o no se dan cuenta de los peligros que acechan tras una ventana de chat. Y ahí estaba yo en un chat con chavalas menores de edad advirtiendo de que no siguieran a un fulano porque no era de fiar. Joder, que me he convertido en mi madre en un segundo.

Pero claro, ¿qué hago? ¿me pongo como meta en la vida colarme en todos los chats? Y encima la jodienda es que en Twitcam no se puede bloquear a la gente como en twitter y veo video chats de chicas que no superan la mayoría de edad recibiendo mensajes obscenos y me entran ganas de gritarles a ellas por hacer esos videos (por muy inocente que sea el contenido) o de avisar a sus padres que tienen que estar en la inopia. No sé cómo se podrá concienciar a los jóvenes de estas cosas pero yo he salido asustada perdida cuando he visto a una adolescente que hacía el chat mientras chupaba un calipo. En serio, juventud de hoy en día no os entiendo ni os quiero entender pero alguien necesita hablaros muy seriamente.

PD: Titular de AC Ojeda

 

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