Si me pudieran sacar el corazón con sacacorchos

Si me pudieran sacar el corazón con sacacorchos ya me estaba apuntando para la operación. Pero lo cruel es que algunas veces queremos hasta con la cabeza y después del corazón vendría la lobotomía y luego ¿cómo seguimos viviendo?.

Y yo digo que no pero en realidad es que sí. Me miento a mí y miento a los demás. ¿Por qué? Porque se sufre un poco menos y algunos no se enteran de nada. Pero a veces se me escapa un poco la verdad aunque sea a mí misma. Y me canso entonces de reírme tanto. Del mundo y de mí misma. Que la vida hay que tomársela a cachondeo pero otras jode ya que la puta vida sea un chiste a tu costa.

Y digo que no quiero cuando en verdad es lo que más deseo. Pero prefiero hacerme creer que no necesito nada porque es peor desear algo que no vas a tener. Así que me callo y que me miento. Y si me miento a mí, te miento a ti y al mundo. Pero es mejor así porque todo es más sencillo porque así no cometemos errores. Y luego está el miedo y yo lo entiendo. Un día, y al día siguiente pero de repente otro me da por pensar y pienso. ¿Y si da tanto miedo no será que vale la pena de verdad? Porque si no tienes miedo es que no te importa nada lo que pase. No importa cómo acabe.

Pero cuando hay miedo, cuando hay cosas que nos arriesgamos a perder…quizás esa sea la opción correcta. A pesar del error que se pueda cometer, a pesar del miedo que de. Quizás la felicidad que tanto decimos que no encontramos está tras la decisión más errónea que podamos cometer.

El problema es que nunca vamos a cometer ese error.

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