Poniendo etiquetas a las relaciones, llegan los amigovios.

Muerta me he quedado al ver que la RAE va aceptar en el diccionario la palabra amigovio. Muerta me he quedado porque no tenía ni puta idea de que esa palabra existiese y porque no tengo ni puta idea de qué significa.

Según la RAE: «persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo». Pero a mí no me queda claro. ¿Esto qué es? ¿Un chico con el que sales pero con el que no habéis hablado de formalizar la relación? ¿Un follamigo? ¿Un pagafantas? Vamos que ¿el amigovio folla o no?

Total que me parece, a estas alturas de la vida y cuando digo vida me refiero a mis años, que se sigan etiquetando cosas que no se pueden etiquetar. ¿Por qué? Muchas veces te preguntan ¿pero esa persona qué es para ti? Y no te salen las palabras, te cuesta definir esa relación, tú sabes qué es para ti pero no hay manera de describirlo. Y llamadme romántica, pero eso me parece bonito. Y tanto que me parece bonito que en realidad no es que odie la palabra amigovio (que sigo sin entender qué es) sino que odio todas las palabras que hacen relación a la pareja: Mi pareja, mi novio, mi chico, mi cari, mi cielo…las odio primero porque todas van acompañadas de mi.

Mi, no. A mí esa persona no me pertenece y yo no pertenezco a nadie. Que viene a cuento con lo de personulidad que he mencionado varias veces pero es que no hay nada más bonito que el nombre propio. Que te pregunten ¿quién es? y digas mi novio no emociona, a mí al menos, no. Mi chico, mi pareja. No. Es como si lo quisieses porque es tuyo y no.

A las personas se les quiere por ellas mismas, te quieran a ti o no. Y por eso a mí se me llena la boca cuando digo el nombre propio. Porque al decir el nombre digo mucho más. Siento qué es esa persona, quién es, me da un pálpito el corazón pero novio, cielo, chico no me dicen nada porque esas palabras definen a muchas personas. Vale que los nombres se repiten y más yo que Pilar es un nombre muy común, pero lo bonito de eso es que cuando dices ese nombre propio por mucho que se repitan, para ti sólo existe uno. Y no estás añadiendo un mi delante, porque no lo quieres porque sea tuyo, quizás es que ni lo sea.

Y por eso en el lado opuesto cuando esa persona a la que quieres tiene su nombre propio ajeno, aquel que no es el tuyo, no te molesta que digan mi novia, mi chica o mi pareja no duele tanto a cuando le escuchas decir ese nombre propio. Porque sabes que al decirlo se le llena la boca y el alma, que la quiere por lo que es y no porque sea suya.

Así que vamos a dejar de poner etiquetas a relaciones que son indescriptibles y esperemos que algún día a alguien se les llene la boca y el alma al decir nuestro nombre.

2 thoughts on “Poniendo etiquetas a las relaciones, llegan los amigovios.

  1. Pues sí, por aquí se habla de mi novio y mi marido todo el rato y es bonito cuando la gente se refiere a su pareja usando el nombre. Es mejor así, como tú dices, sino acaba como yo, diciendo mi marido a pesar de no estar casada, para que no me tomen por madre soltera

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