Periodistas: Donde está la acción

He podido rememorar el primer capítulo de la serie española, Periodistas.

Por desgracia, he tenido muchas pendientes durante el verano como para poder hacer prácticas y no puedo hacer una comparación con la situación real de una sección local de un periódico.

Sin embargo, algo he aprendido en la carrera. Palabras como teletipo, frases como “se nos cae una página” o “monta esto” son cotidianas en la jerga periodística y se muestran en la serie y me ha llamado la atención porque cuando de pequeña veía la serie no llegué nunca a saber qué me perdía al desconocer esos conceptos.

En general la serie, o por lo menos este capítulo, me ha parecido bastante bueno, aunque recuerdo que más avanzadas las temporadas la serie degeneró bastante y pasó a tratar los líos amorosos de los personajes más que la labor periodísticas de esto.

Encontramos, eso sí, personajes estereotipados, Laura (la subdirectora), es una mujer seria, sarcástica que ha llegado donde está por haber sacrificado su vida social, es la mujer masculina. Esa imagen que se da de las mujeres en el cine y televisión de una mujer que vive como un hombre, vive para su trabajo, no cree en las relaciones personales y es bastante “temida” entre sus empleados. Temida entre comillas, porque al ser una serie y Laura uno de sus personajes principales, pronto vemos el lado más dulce de Laura cuando trata con su mejor amiga Mamen.

El trabajo de periodista se nos muestra como un trabajo de 24 horas, porque las noticias surgen y no tienen en cuenta turnos de día o de tarde, pero también muestra el desgaste que el trabajo ejerce sobre el ámbito familiar. Luis, el nuevo jefe de local nada más llegar de Nueva York, donde ha estado dos años, es recibido por su mujer con una noticia de infidelidad y de querer el divorcio. Todo consecuencia de que él le de más importancia a su trabajo que a su familia.

Esto aunque muy bien llevado en la serie, me molesta ya como espectadora metida en la trama porque ¿qué se espera que haga el marido? ¿Qué abandone su trabajo actual? ¿El paro? Sí, puede que tenga tiempo libre, pero ¿de qué vivirán? Porque ¿qué otro tipo de trabajo se puede buscar? Ya lo dice Luis, “Te casaste con un periodista” como diciendo, “atente a las consecuencias”.

Es muy duro, supongo, que te ofrezcan quizá una corresponsalía en Nueva York y tengas que abandonar a tu familia, pero no creo que la reacción más acorde sea la de echarle en cara si elige coger el puesto, ciertamente el matrimonio va a acabar bastante mal, sobre todo en el caso de la serie que Luis se pasa dos años fuera, pero un poco de menos rencor por parte de Pilar (su mujer) no hubiese estado nada mal.

Espero que en la realidad esto no sea tan duro, no porque yo tema que me manden al extranjero porque actualmente mi futuro laboral está nada claro, y al decir nada claro no quiero decir confuso, sino que no hay nada de nada. Pero en clase una vez nos dijeron que los periodistas eran los que más se divorciaban.

Los demás personajes, Willy el fotógrafo mujeriego, Clara la fotógrafa y madre soltera, y Ana la periodista feminista. Sin olvidarnos de los dos andaluces, Ali, la guapa y divertida y José Antonio el becario simpático, Blas el casi jefe que rechaza el puesto y se lo ofrece a Luis, y Mamen la novia de Blas y secretaria del periódico que los conoce a todos y manda como la que más pero se siente excluida muchas veces.

Bueno a la vista de esta pequeña descripción vemos que más de lo mismo pero al pasar los capítulos, los personajes llegan a enganchar. Todavía recuerdo la fama y el cariño que recibió el personaje de José Antonio.

Pero lo que más me interesa del capítulo: La Noticia

La noticia empieza con una firma de libros, noticia de relleno que posiblemente vaya a ser publicada por algún motivo empresarial, más que periodístico. Es más ninguno quiere cubrir esa noticia. Pero la firma de libros no se hace, el escritor no se presenta (el espectador ha visto cómo ha muerto de un infarto minutos antes).

A Blas le llega una noticia de última hora: ha muerto alguien en un hotel. De primeras pensé ¿eso es una noticia? ¿Sucesos quizá? Luego dice que se puede tratar de alguien famoso, vale la muerte de alguien famoso es noticia.

Llegan al hotel, sacan fotos del cadáver (tapado) y de la viuda llorando ¿y el derecho a la intimidad? Entonces empiezan a sospechar que el escritor estaba acompañado en el hotel, aquí ya empecé a molestarme bastante, ¿el derecho a la intimidad? ¿Qué relevancia pública tiene eso? Hasta que Luis pronuncia la frase que me devolvió la fe en su personaje: Eso es parte de su vida privada, no es una noticia.

Aunque investigan y descubren que la amante del escritor había sido amenazada por la viuda para que no hablase y sobre todo para que su futuro hijo (todo un culebrón) no heredase nada del patrimonio del escritor.

Aunque el hecho de las amenazas sí es motivo de denuncia, cuando la viuda acusa al periódico, tengo mis serias dudas de cómo acabaría todo solucionado en un juzgado. Que pena que en derecho de la información no nos hubiese tocado un tema como este.

Pero me quedo con la frase de Pablo, el director: De cada tres que entran en mi despacho, dos quieren mi dimisión. Mientras no sean accionistas.

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