Compañeros de pisos chungos

Si eres estudiante o tu sueldo no te da para alquilarte un piso solo, seguro que te has visto obligado a compartir piso. Puede que hayas tenido suerte y conocieras de ante al resto de inquilinos o que por desgracia te encuentras conviviendo con unos desconocidos. Eso es lo que piensas a la hora de empezar a buscar piso que más vale malo conocido que bueno por conocer.

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Pero conocer a alguien o ser amigo de alguien no significa que la convivencia vaya a ser compatible. Hay algunas películas como Mujer blanca soltera busca o su remake descarado The Roommate que te ofrecen a una compañera de piso esquizofrénica y psicópata que hará todo lo posible para suplantarte, hasta robarte el novio y matarlo.

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Hay muchos enfermos en el mundo y lo digo sabiendo de lo que hablo pero convivir con un psicópata no suele ser el pan del día a día, pero es que nuestro pan es mucho peor que esas películas. Porque nuestros compañeros de piso nos torturan poco a poco, una nimiedad tras otra hasta que llega el momento en el que quieres tirarlos por la ventana.

Hace un tiempo recogí en Twitter algunas anécdotas reales de estas que nos han pasado con algunos compañeros. Yo en algunos casos he tenido suerte (como ahora que vivo la mar de tranquila con mis compis) pero me han tocado algunas cosas que dan para un libro, el famoso libros de locos que me dicen que escriba.

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Y es que cuando buscamos piso tenemos dos ideas claras que nos va a tocar un loco psicópata como en una de esas pelis o que nos van a tocar unos colegas geniales y vamos a vivir a lo Friends durante nuestra estancia en ese piso. Pero nada de eso. Las perrerías diarias, lo de tener que fregar y no poder porque hay platos acumulados que no son tuyos, lo de querer usar la lavadora y que esté pillada, lo de que te despierten con música que odias a las 9 de la mañana cuando te has acostado tan sólo hace unas horas…esas cosas son las que dan miedo de verdad.

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Pero hay que ponerse en situación. Buscas a una compañera de piso, una chica aparente normal que va a estudiar y trabajar. Se ha quedado sola las dos primeras semanas del mes y cuando llegas a la casa abres la puerta y ves los restos de una fiesta. Manchas en el suelo negras, comida encima de la mesa…»Ya podría haber limpiado» piensas. Hasta que entras en tu habitación y ves unas bragas tiradas en el suelo, unas bragas que no son tuyas. Tu cama ya no es tu cama, porque ha sido la cama de alguien y en las sábanas hay restos de comida pegada. (Las sábanas tuvimos que tirarlas).

Y cuando llega tu amiga, tu otra compañera de piso, entra en su cuarto y ve, bueno más bien no ve, su minicadena. Desaparecida, robada. Y así comenzó un año mi curso. Con mi amiga y yo perdiéndonos el primer día de clase por estar liada cambiando la cerradura (porque unas llaves habían desaparecido) y poniendo denuncias en la comisaría.

Luego llegó otro compañero de piso, un poco desastre con patas que pidió a mi amiga que le hiciera la cena. Otro rarito, pero finalmente acabamos al año con una chica de lo más normal. A veces acertamos.

En otra de mis anécdotas míticas, está el día que viviendo en Sevilla, que mi compañera me preguntó si por la noche encendía el ventilador (un ventilador enano comprado en los chinos), la respuesta obviamente fue sí, estábamos en Sevilla en pleno junio. Al día siguiente al volver de clase, mi compañera de piso me recibió muy alterada porque habían saltado los plomos en la casa (pensé: Dios mío ¿qué habrá hecho?) así que lo primero que hice fue ir a mi cuarto y mirar mi ventilador.

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Mi ventilador ya no funcionaba porque el cable estaba cortado. La explicación era lógica, habían saltado los plomos y se había quemado el cable. Ese era el motivo. ¿Pero y las marcas de quemado? Es más, ¿cómo cojones se quema un cable al saltar los plomos si ese cable estaba desenchufado? Porque sí, yo había dejado el cable desenchufado.

Como no soy de tener enfrentamientos y me quedaban sólo dos semanas en esa casa, ignoré el tema lo más que pude, a pesar de las broncas de mis amigos que me decían que saliera corriendo de esa casa. Lo más gracioso es que al comunicarle a mi compañera que mi cable estaba desenchufado, ella juró que le había pasado lo mismo pero no pudo enseñarme ninguna prueba porque ya había tirado todo a la basura. Entonces mientras estaba en mi cuarto contando por Messenger (existía Messenger) la anécdota, escucho que habla por teléfono con alguien:

Conversación real:

¿Entonces si saltan los plomos y el cable está desenchufado se puede quemar? Ah sí ¿verdad?

Vosotros diréis, ¿conversación real o ficticia? Aunque para anécdota genial la de una amiga que harta de que su compañera le usara una toalla sin pedir ni permiso y mintiera luego le dijo algo tal que así:

Oye, ¿tú estás cogiendo esa toalla que tengo ahí?

¿Yo? No

Ah vale es que es la que uso para limpiarme el culo.

Es para levantarse y aplaudir, pero claro a su compi no le hizo tanta gracia.

Os dejo aquí una lista de algunos de los comentarios que me llegaron cuando empecé con este tema:

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